El coste social y económico de la HTA es enorme. A nuestro Sistema de Salud le cuesta anualmente casi 3.500 millones de euros,
y las consecuencias en la esperanza de vida se reducen claramente en los pacientes con Hipertensión Arterial sin tratar
El tratamiento de la Hipertensión Arterial tiene una doble vertiente, químico y de modificación de hábitos de conducta.
El químico nos lo proporciona la farmacopea a través de los médicos de cabecera, siempre y cuando interioricemos el problema, lo asumamos y sigamos sus consejos de controles y terapia farmacológica.
La modificación de los hábitos de conducta es tanto o más importante que el tratamiento farmacológico. Sin una modificación profunda de nuestra conducta solo lograremos una lucha continua por bajar las cifras de la Tensión Arterial que volverá a subir en cuanto dejemos el tratamiento o nuestro organismo se haga resistente al mismo, situación que suele pasar cada cierto número de años.
La reducción del Índice de Masa Corporal y del diámetro abdominal (bajar de peso), la eliminación de hábitos tóxicos como el tabaco o el alcohol, así como la introducción de hábitos saludables y ejercicio físico adecuado a nuestra edad son determinantes en una reducción efectiva y continuada de las cifras de tensión arterial, pudiendo en muchos casos reducir o abandonar el tratamiento farmacológico siempre bajo el control médico.
Es en la modificación conductual donde la hipnosis juega un papel fundamental.
La asunción de esa nueva característica de nuestro organismo y la certeza de que está en nuestras manos la modificación y el cambio del mismo es un trabajo en el que la hipnosis es fundamental.
Cuando queremos que alguien cambie algo, siempre hemos pensado que solo lo hará si lo siente a nivel interno, si esa necesidad de cambio es ordenada por el mismo.
¿Cuántas veces hemos dicho que una persona no cambiará hasta que ella quiera, por más que desde fuera se lo digamos y por más veces que racionalmente ella entienda que debe cambiar?.
Solo cuando el mensaje salga de su interior, cuando venza las resistencias del consciente tendrá la motivación y el mensaje adecuado ella misma para producir el cambio.
Mediante hipnosis podemos inducir ese mensaje para que la persona lo haga propio, para que ella se hable a sí misma con su lenguaje y con sus herramientas.
El costo es mínimo, el resultado máximo.
Mi consejo:
Siga las instrucciones farmacológicas de su médico.
Inicie una terapia de modificación de la conducta mediante hipnosis.
En un tiempo razonable muy posiblemente no precise el tratamiento farmacológico.


