Los conceptos de angustia, ansiedad y estrés, se solapan y se confunden tanto en la literatura científica como en la de divulgación.
El término Angst del alemán se tradujo al inglés como Anxiety , al español como Ansiedad y Angustia, y al francés como Anxiété y Angoisse indistintamente. Esto sigue llevando a una confusión más que razonable de los términos.
La ansiedad y el estrés son conceptos ligados a la psicología predominante hoy en día supuestamente científica, mientras el término angustia está más ligado al psicoanálisis y a la psicología humanística.
Lopez Ibor plantea que en la angustia predominan los síntomas físicos mientras que en la ansiedad los síntomas que predominan son los psíquicos.
En consulta tienen muy poca importancia estas disquisiciones. Nos centramos en la persona y como expresa este afecto o sentimiento. Lo normal es que los síntomas se solapen y adquieran formas de expresión muy diferentes en cada uno de nosotros.
En general y con muchas excepciones podemos establecer un orden lógico, desde el estrés que nos producen hechos concretos hasta la ansiedad indeterminada que no precisa estar ligada a una realidad hasta la angustia existencial más difusa y ligada al concepto psicoanalítico de lo real como todo aquello que escapa a la realidad, todo lo que no puede ser ni siquiera nombrado.
Aprender a gestionar nuestra angustia, a canalizarla, a manejar mejor lo imprevisible, a afrontar lo que no podemos controlar, y asumir nuestro devenir en esta vida finita, son caminos posibles y necesarios para convivir cada uno de nosotros con nuestra angustia propia de nuestra existencia.


