La muerte de un ser querido es una experiencia que con casi total seguridad todos sufrimos en algún momento de nuestra vida.
El proceso psíquico que sentimos en esos momentos es lo que ha venido en llamarse duelo, esa etapa caracterizada por el dolor de haber perdido un ser querido.
Todas las culturas lo reconocen y le dan forma social de una manera u otra a través de unos códigos formales, que en nuestro caso viene a referirse al luto.
Este proceso de adaptación a la nueva realidad y a la asunción de la ausencia es natural y normalmente no precisa más que respeto y tiempo para superarlo.
Sin embargo hay veces que las cosas no salen como sería lo normal y el proceso de duelo se complica, se enquista, nos atrapa y no nos deja seguir con nuestro proceso vital.
Puede que por el tipo de relación que mantuvimos con la persona ya ausente, o por nuestras características personales, o por lo abrupto y traumático de la pérdida, por cualquier factor, lo que debía de ser un proceso doloroso pero natural y que en un periodo razonable de tiempo nos dejará continuar con nuestra vida reestructurada y adaptada ya a la ausencia del ser querido se convierta se convierta en un problema que nos parezca irresoluble.
Mediante hipnosis, no vamos a evitar el dolor, pero sí que vamos a darle un sentido al mismo, vamos a poder ayudar a asumir la pérdida, a sentirla como un proceso natural de la vida y a encontrar las fortalezas inconscientes que nos hagan integrar esa pérdida en nuestro proceso vital y podamos así reestructurar nuestro devenir acorde a nuestras posibilidades.


