Las pesadillas son definidas como una alteración del sueño (parasomnia) en la que se producen unas ensoñaciones terroríficas que pueden o no llegar a despertar al individuo y que generalmente se recuerdan pudiendo narrarlas con bastante precisión.
Su contenido puede tener que ver con alguna experiencia real, ser una fantasía total o una combinación de ambas.
En el transcurso de las mismas se genera un miedo intenso y se suelen relacionar con amenazas a la supervivencia (ej. ataque físico) o a la autoestima (ej. fracaso personal).
Aparece principalmente durante la fase REM (que se inicia cada 90 -110 minutos desde que la persona duerme) por lo que pueden darse en cualquier momento de la noche aunque son más probables cuando esta fase REM es más prominente (segunda mitad de la noche).
Provocan elevados niveles de ansiedad, sentimientos de indefensión, miedo secundario a dormirse o a la oscuridad y empeoramiento del sueño.
Hay un deterioro del funcionamiento vital diurno por la angustia asociada al recuerdo de la pesadilla, incremento de la fatiga por la interrupción sistemática del descanso.
En general las pesadillas forman parte del proceso de maduración de los niños y adolescentes y suelen desaparecer por sí solas.Si bien la interpretación de los sueños es algo inherente a todas las culturas dándoles significados y a veces carácter premonitorio, fue Sigmund Freud quien les da el carácter de canalizadores de deseos inaceptables en su concepción psicoanalítica.
Actualmente siguen siendo muy controvertidas sus causas y por ende también el tratamiento de las mismas.
La hipnosis se convierte en una herramienta muy eficaz ya sea para una desensibilización sistemática, entrenamiento en técnicas de sueño lúcido, o mediante técnicas de exposición similares a los tratamientos de las fobias. En sí misma la Hipnosis se ha demostrado eficaz en técnicas de desactivación, ya sea reconduciendo el tema de la pesadilla como afrontando la misma.


