Es una respuesta emocional que varía según el estímulo que la produce y suele acompañarse de sentimientos de inquietud, recelo, miedo y nerviosismo.
La ansiedad al igual que el estrés es un proceso natural que nos ayuda a enfrentarnos a situaciones amenazadoras, pero que se vuelve patológica cuando es desproporcionada.
Esa respuesta emocional desproporcionada puede ser causada por un agente estresante o no tener una causa aparente.
El resultado es que no somos capaces de enfrentarnos a las situaciones y se produce un trastorno general en nuestra vida diaria.
La ansiedad se expresa a través de lo que se denominan trastornos de la ansiedad, tales como el Pánico, las Fobias, la Ansiedad Generalizada, los Trastornos Obsesivos Compulsivos o el Estrés Postraumático.
Cada uno de ellos tiene unas características específicas y unas formas de manifestarse comunes, aunque en cada paciente hay diferencias muy notables por lo que el tratamiento o terapia debe de ser muy personalizado y huir de etiquetas que no que no facilitan en nada la terapia y la cura consiguiente.
Centrándonos en el Trastorno de Ansiedad Generalizada, observamos en líneas generales que su aparición es muy progresiva, muchas veces desde la niñez, que es permanente, que no depende de variaciones del entorno y que no tiene una causa real que la provoque.
Algunos síntomas de la Ansiedad Generalizada son:
Preocupación desproporcionada por asuntos nimios.
Cualquier situación la percibimos como amenazante
Pensamos demasiado en los planes y vemos los peores resultados siempre.
Somos incapaces de tomar decisiones en situaciones de incertidumbre.
Somos indecisos y siempre tememos tomar la decisión equivocada.
Tenemos una gran dificultad para relajarnos, estamos siempre nerviosos, al límite.
Somos incapaces de concentrarnos.
Los signos físicos que nos acompañan generalmente son: Fatiga, Trastornos del sueño, Tensiones y dolores musculares, temblor, agitación, nerviosismo, Irritabilidad, tendencia a los sobresaltos, sudoración, náuseas, diarreas o intestino irritable.
En cada uno de nosotros se manifestara de una forma y solemos acudir a terapia como último recurso después de haber probado todos los especialistas médicos posibles sin resultado, con una carga de medicación química importante y con un gran escepticismo a la posible solución.
Es uno de los problemas más comunes que suelo tratar y supone un importante trabajo conjunto con el paciente para reestructurar las respuestas automatizadas que el organismo ha creado a lo largo de los años.
Pero de la misma forma que reconozco que el tratamiento es laborioso también tengo que decir que el éxito es muy probable, y tan satisfactorio que supone un antes y después en la vida de las personas tratadas.


