Jose Álvarez
Quizás sea mejor empezar por decir claramente lo que NO pasa:
- Mi voluntad NO queda anulada en ningún momento.
- NUNCA haré nada que no desee hacer
- No quedaré “enganchado” al trance. Saldré del estado hipnótico cuando lo desee.
- Mi proceso, ya sea exclusivamente psíquico o físico no empeorará tras la hipnosis.
Y aclarados estos puntos vamos a explicar lo que pasa cuando iniciamos un proceso de hipnótico.
Con la ayuda del terapeuta lo primero que vamos a conseguir es fijar nuestra atención en nuestro interior. Este proceso se realiza por muy diferentes métodos que consentiremos junto al terapeuta.
Muchos autores dicen que en realidad no existe hipnosis que no sea realmente autohipnosis.
El terapeuta, (o nosotros mismos si es autohipnosis) sugerirá un mensaje , y es ahí donde se va a establecer un vínculo singular e insólito, y que por sí mismo ya es terapéutico.
Ese vínculo es la aparición directa de una conexión entre lo inconsciente y lo consciente.
Nuestra conciencia se vuelve más permeable, menos controladora, sus niveles de control cognitivo y de lógica estarán inhibidos.
Nos volvemos inconscientes y percibimos contenidos de ese inconsciente, dejando al terapeuta que las funciones lógicas de interpretación análisis y crítica las realice el terapeuta interpretando la realidad desde otro ángulo más adaptado y saludable.
Las sugestiones del terapeuta nos harán surgir en nuestro interior nuevos significados de la realidad que nos rodea, y nos despertara soluciones que ya teníamos, pero de las que no éramos conscientes.
Nos damos cuenta a modo de revelación de que la realidad está condicionada por nuestro punto de vista, y cómo nos comunicamos con esa realidad. A través de la hipnosis encontramos otra forma de ver esa realidad y otra forma de comunicarnos con ella de forma más adaptativa y sana.
El trabajo del terapeuta será acompañarnos, sugerirnos, inducirnos e interpretar. Nosotros “sentiremos” la solución que asumimos sin defensas al ser nuestra, y no estar impuesta desde el exterior.


